Hablemos de la esterilización

Pues parece que este “bichito” se está haciendo grande… ¿Cuándo empezará su primer celo? ¿Debo esterilizarlo? ¿Cuál es el momento idóneo?

La madurez sexual tanto en la perra como en la gata es variable dependiendo de la raza, pudiendo alcanzarse incluso antes de los seis meses en razas caninas de pequeño tamaño y en las razas felinas más orientales, como por ejemplo los siameses; mientras en las razas caninas de mayor tamaño y nuestros felinos más “achatados” como persas y afines, el primer celo puede aparecer bien pasado el año.

La esterilización juega un papel fundamental en la lucha contra el abandono y este hecho justifica en sí mismo su conveniencia, pero aún encontramos otras muchas ventajas desde el punto de vista de la medicina preventiva.

Hector
Héctor en la clínica veterinaria Malasaña

Las patologías ligadas de una u otra forma al aparato reproductor son uno de los principales motivos de consulta en la clínica veterinaria. Quizá los tumores mamarios son uno de los ejemplos más ilustrativos, ya que casi el 50% de las perras no castradas presentarán en algún momento de su vida un tumor mamario. La ovariohisterectomía -nombre que recibe la cirugía mediante la cual se extraen ovarios y útero- antes del primer celo previene en un 95,5% la aparición de estos tumores, porcentaje que se reduce al 92 y 74% entre el primer y el segundo y entre el segundo y tercer celo respectivamente. Si a estos datos añadimos que en torno al 50% de estos tumores son malignos en caso de las perras y el 80% en el caso de las gatas, la conveniencia de la esterilización temprana queda más que patente.

Otra importante patología con alta incidencia entre la población de perras y gatas no castradas es la piometra -infección de útero-, que afecta a casi una de cada cuatro hembras sin esterilizar a lo largo de su vida, porcentaje que puede aumentar considerablemente si reciben algún tratamiento profiláctico hormonal, y cuya incidencia reducimos a cero sea cual sea el momento de esterilización.

Patologías menos frecuentes -pero que prevenimos sea cual sea el momento en el que realizamos la cirugía- son los tumores ováricos y uterinos.

En el caso de los machos son igualmente numerosos los beneficios derivados de la esterilización, pues tanto problemas de comportamiento como el marcaje o la agresividad por dominancia, se suman a otros de carácter físico como problemas prostáticos, tumores testiculares, adenomas de células hepatoides -tumores benignos que aparecen en la zona perianal en machos no castrados-, hiperplasia de la glándula de la base del rabo, etc.

Tanto la orquiectomía -esterilización del macho- como la ovariohisterectomía -esterilización de la hembra- son cirugías rutinarias con un bajo riesgo cuando se realizan en animales jóvenes y sanos. Los recientes avances en el campo de la anestesia nos han dejado nuevos fármacos que reducen los riesgos, y el mejor manejo del dolor hace que las recuperaciones sean cada vez más rápidas y los efectos secundarios extremadamente raros, siendo por tanto el aumento de peso una de las pocas consecuencias de las que nos debamos ocupar corrigiendo la alimentación por una más acorde a su nuevo estado y manteniendo una adecuada actividad física.

Héctor Martín Herrero

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