Llega el buen tiempo y con él… ¡Los bichos!

Por todos es conocida la existencia de pulgas, garrapatas y el temido mosquito de la Leishmania, pero… ¿Sabemos realmente el riesgo que estos suponen para nuestras mascotas? ¿Conocemos todas las opciones de protección que existen en el mercado? Y la pregunta de muchos… ¿Cuándo empiezo a proteger a mi mascota? ¿O no debería desprotegerlo nunca?

“¡¡Creo que he visto una garrapata a Kira!!¿¿O es una verruga??” “Félix tiene algo negro en el pelo, ¿¿son pulgas??”

Para evitar estos sustos innecesarios, vamos a comenzar aprendiendo a diferenciar las pulgas y las garrapatas:

  • Las pulgas se caracterizan por su pequeño tamaño y su cuerpo alargado, habitualmente nos las encontramos corriendo por la piel de nuestra mascota y producen picor. Muy características son sus heces que pueden observarse sobre el pelo como pequeñas motas negras.
  • Las garrapatas, en cambio, tienen un mayor tamaño y su cuerpo es redondeado, habitualmente nos las encontramos adheridas en un punto de la piel de nuestra mascota -principalmente en las zonas más desprovistas de pelo- y no producen picor.

 

Pero, aparte de la repulsión que nos producen estos insectos, ¿por qué nos empeñamos tanto los veterinarios en proteger a nuestras mascotas frente a ellos? Y esto es lo más importante: porque pueden trasmitir enfermedades.

Vamos a abordar de forma resumida cuales son las principales enfermedades y qué signos podemos observar para sospechar de ellas:

* Las garrapatas a través de su saliva pueden transmitir graves enfermedades como la Erlichiosis, Anaplasmosis, Babesiosis y Borreliosis entre otras. Incluso existe la posibilidad de que una sola garrapata pueda albergar uno o más patógenos, con lo que se podrían desarrollar varias de estas enfermedades a la vez. Destacar de las garrapatas que también nos pueden transmitir algunas de estas enfermedades a los humanos y aquí recalcamos la importancia del control de estos pequeños artrópodos.

garrapata2

“¡Guindi tiene una garrapata en la oreja! ¿Y cómo la quito yo ahora?

Que no cunda el pánico, es muy sencillo: rociad la garrapata con alcohol, con unas pinzas o con guantes colocadla en posición vertical sujetándola lo más cerca posible de la piel y pegad un tirón fuerte. Si se nos han quedado las piezas bucales en el interior de la piel -y no la cabeza, como habitualmente se dice…- no os asustéis, se generará un micro absceso, que aplicando una pomada antibiótica durante unos días no dará mayores problemas.

Tened en cuenta, que tras la picadura de una garrapata -infectada o no- siempre se generará un pequeño quiste o punto de inflamación en la zona. La forma correcta de proceder es desinfectarlo.

“¿Y cómo puedo yo saber si esta garrapata que acabo de quitar a Bola le ha transmitido una de estas enfermedades?”

Uno de los signos frecuentes cuando nuestra mascota padece alguna de estas patologías es la fiebre -tened siempre en cuenta que su temperatura es más alta que la nuestra y consideraríamos fiebre a partir de los 39ºC- acompañada en algunas ocasiones de anemia -a veces podemos comprobarla observando palidez en sus encías- y dolor articular entre otras. Debéis saber que estos signos aparecen 7-10 días post-picadura y que no siempre son tan evidentes, con lo que el mejor diagnóstico ante una sospecha o la mejor forma de descartarlo es siempre mediante un test rápido que nuestro veterinario puede realizarnos a partir de una pequeña muestra de sangre.

*Las pulgas también pueden transmitir patógenos a través de su picadura como: Rickettsia felis, Bartonella henselae -causante esta última de la enfermedad por arañazo del gato: enfermedad bacteriana que como su nombre indica es producida tras el arañazo de un gato infectado por Bartonella henselae- o pueden ser, hospedadores de otros como Dipylidium caninum: si un perro ingiere una pulga infectada por Dipylidium, se desarrolla un proceso parasitario intestinal en él con las consecuencias que esto puede acarrear sobre su salud e incluso sobre la nuestra.

Las pulgas son muy fáciles de visualizar sobre nuestras mascotas cuando tenemos un gran número de ellas, pero si el número no es elevado y tenemos sospecha siempre podemos identificar sus heces y con un algodón húmedo frotar sobre ellas: Si se trata de heces de pulga, el algodón aparecerá impregnado de diminutas manchas de sangre. Las pulgas pueden encontrarse por toda la piel, pero son más habituales entre el pelo de la zona lumbar y rabo, otro truco es comenzar siempre a buscar por esa zona.

Al contrario que las garrapatas, las pulgas pueden ser más complicadas de eliminar de forma manual por lo rápido que se mueven, con lo que es preferible acudir a nuestro veterinario y aplicar un producto antiparasitario.

pulgas

“¡Maya tiene pulgas! ¡Me pica todo el cuerpo!”

Recurrimos habitualmente a esta expresión y parte de verdad tiene, ya que las pulgas pueden saltar desde nuestra mascota hacia nosotros generando pequeños granos y mucho picor. Y algo más que tenemos que saber de las pulgas es que sus huevos caen al suelo pudiendo sobrevivir si la temperatura es óptima y generar nuevas infestaciones. Importante: lavar con agua caliente las prendas en contacto, aspirar moquetas y sillones e incluso en algunas ocasiones: desinfectar.

Ya sabemos identificarlas y hemos nombrado algunas de las enfermedades que transmiten pero, ¿cuáles son los daños directos que pueden producir? Principalmente picor y tras esto algunos efectos secundarios como dermatitis por lamido o rascado excesivo, por supuesto la gravedad de esto dependerá de lo masiva que sea la infestación.

Por último, saber que algunos animales desarrollan lo que se llama “Alergia a la picadura de pulga”: la saliva de la pulga tras la picadura produce una reacción alérgica que da lugar a alopecias, irritaciones, pápulas y costras entre otros signos. Por ello, una vez que se diagnostica esta enfermedad en nuestra mascota, es recomendable mantenerla siempre protegida con los productos antiparasitarios adecuados para ello.

*Y por último los mosquitos, haciendo hincapié en el Flebotomo. El Flebotomo es una especie de mosquito del que la mayoría habéis oído hablar o al menos de la enfermedad de la que es transmisor: la Leishmania. Este tipo de mosquito se localiza principalmente en ambientes cálidos y húmedos, su actividad es mayor al atardecer

Localizar el flebotomo sobre nuestra mascota en el momento de la picadura es prácticamente imposible, con lo que sólo podremos sospechar de ello si muestra signos compatibles con la enfermedad y por supuesto tras un resultado positivo en el test diagnóstico de Leishmania.

flebotomo

“¿Qué signos pueden hacer que sospechemos que Chispa tiene Leishmania?”

Adelgazamiento rápido y progresivo, sangrado por nariz y piel fea son alguno de ellos. Pero por supuesto pueden aparecer otros muchos signos o no aparecer ninguno. Por ello los veterinarios siempre os recomendamos hacer el test rápido de Lesishmania tras finalizar el periodo de máximo riesgo -es decir, a partir de noviembre- con el fin de diagnosticar la enfermedad a tiempo, ya que puede ser mortal en algunos casos.

*Conocidos los principales parásitos externos y las enfermedades que éstos pueden transmitir, ya os hacéis una idea de por qué los veterinarios nos preocupamos tanto en proteger a vuestras mascotas frente a ellos.

De forma resumida os vamos a exponer los diferente métodos que existen en el mercado:

  • Collares: Los más completos protegen frente a pulga, garrapata y flebótomo. Tienen aproximadamente una duración desde 3 hasta 8 meses algunos de ellos.
  • Pipetas: Se aplican en diferentes puntos de la piel. Al igual que ocurre con los collares existe una gran variedad en el mercado en función de su composición y su protección. Su duración sin embargo es menor -3/4 semanas-. Recordad que estas nunca deben aplicarse el mismo día del baño.
  • Sprays: Se rocían sobre la piel evitando contacto con los ojos de nuestra mascota y ejercen una protección de aproximadamente 1 mes. Actualmente no existe ninguno que te proteja frente al flebotomo.
  • Comprimidos orales: Se comercializan para una protección frente a pulgas y garrapatas de aproximadamente 3 meses.
  • Vacunas: Actualmente existe una vacuna protectora frente a la Leishmania. Infórmate en tu veterinario sobre ella.

“¡Demasiadas opciones…! ¿Con qué debo proteger a Elba? ¡¿Y durante cuánto tiempo?!”

El producto de elección para nuestra mascota va a depender de muchos factores como el tipo de vida que llevamos, lugar de residencia, escapadas a la montaña o al pueblo, edad, sensibilidad de su piel a determinados productos, etc.

Se recomienda proteger frente a parásitos externos siempre que exista un riesgo de infestación, y todos sabemos que la mayor probabilidad es durante la primavera y verano, pero… ¿Realmente no existe riesgo durante el resto del año? Hoy en día son conocidos los efectos del cambio climático y su consecuente calentamiento global, las estaciones frías se acortan y las temperaturas mínimas son más altas. Esto tiene como consecuencia la posibilidad de supervivencia de algunos de estos parásitos durante el otoño e invierno. Por ello, nuestras mascotas no están totalmente exentas durante estas épocas y la recomendación es de proteger todo el año.

Dejaros aconsejar siempre por vuestro veterinario en la elección del producto, y no dudéis en resolver vuestras dudas con ellos para conseguir la mejor protección, no olvidéis que estamos para cuidar de vuestras mascotas.

Paula Estepa

Veterinaria en Clínica Veterinaria Malasaña

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